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El Furgonauta

LOS UNIVERSOS

LOS UNIVERSOS

Hay dos mundos, dos propuestas íntimas acurrucadas como ratoncillos en esa suerte de intestino que alberga nuestra cabeza. Son dos estancias del pensamiento, dos argumentos siameses, dos órganos desiderativos envueltos en carne de palmaria constatación.

Ahí se traduce la vida, se procesa y codifica. Hay dos tensiones que igual se agreden que pactan. 

El cerebro medita, sopesa, valora, cuantifica, decide, elige, determina, sentencia, duda. En cada mitad se erige un mundo. Uno está formado por aquello cuya existencia celebramos, y el otro por lo que no queremos que exista. Son como dos alcobas en las que se hubiera instalado una trampilla giratoria.

A veces pasa de un universo al de enfrente algo que antes odiábamos y ahora aceptamos. A veces ocurre al contrario y se cambia de bando una concepción amada para ser repelida. Dos mundos, dos visiones parciales del mismo pensamiento proyectadas por un mismo individuo.

Preferimos. Marcamos sentencia, sin fijar plazo de extinción, sobre a qué seremos permeables y a qué refractarios. Decidimos qué debe ser y qué no, quién es bueno que viva e incluso quién no debiera haber nacido.

Hay dos espacios ocupados por nuestro arbitraje. Están mirándose a la cara y ambos son completamente ciertos. Ese es nuestro criterio, el de todos y cada uno de nosotros. No queremos ni podemos aceptar el paquete completo de la vida ni todo el espacio en que se desarrolla.

Dos hemisferios, dos conjuntos matemáticos con una minúscula portezuela entre ellos por la que pasan de una en una y sólo de vez en cuando, las cosas nuevas que van a odiarse en adelante o las que ya se han empezado a perdonar.

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7 comentarios

Furgo -

El deseo y la realidad, Gea. A veces coinciden y a veces no. Pero casi nunca podemos evitar ese sentimiento que nos aflige cuando las cosas no son como deseamos.

Gracias por enlazar.
Un besillo, colega.

Gea -

Sí, Furgo. Somos una compleja dicotomía, en la que cada parte puede usurpar el espacio de la otra y viceversa; contradecirse... o estar hasta de acuerdo incluso.

Pero ésa es la circunstancia natural del ser humano: nadar siempre en la contradicción, en la pugna de sus emociones y actos.

Qué le vamos a hacer, si "semos" así...

Un abrazo, joven.

P.D.: Si no te importa, me tomo yo también la libertad de enlazarte, y así ya no tendré que hacer tanto periplo para llegar a tu espacio. Gracias de antemano.

Un abrazo.
Gea.

Dinosaurio -

Eso no importa, Furgo, lo importante es que sigas diciendo lo que te de la gana (dentro de un orden, claro está (es broma)).
Un abrazo fuerte.
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Furgo -

De acuerdo, por supuesto. Gracias.
(Oye, que yo no tengo a nadie enlazado porque no sé ni cómo se hace, créeme.)

Un saludazo, compañero.

Dinosaurio -

He entrado en tu furgoneta y me gusta. Voy a enlazarte, ¿de acuerdo?
Un abrazo.

Furgo -

Es que estaremos hechos de células, de átomos o de lo que se quiera decir, pero en realidad somos un espeso y complejo entramado de deseos.

Igualmente, socia.

Sakkarah -

Curiosa que es nuestra mente, de ahí nuestros sentimientos a veces tan contradictorios.

Muchos besos, socio.
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