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El Furgonauta

LA LLAMAREMOS CHARO

LA LLAMAREMOS CHARO

La Charo lleva en sus bodas de plata un matrimonio de quejidos. No de gravedades o violencias, no de escandalizar al vecindario, sino de arrepentimientos al goteo.

Es como una cadenita al cuello trenzada de frustraciones chicas en la que cada eslabón fuera el marco de una lágrima.

Y año tras año, la Charo y su par se entienden y desentienden, se gruñen y se desgruñen en largos días de idéntica fatiga.

Pero ahí siguen, cada cual con su propio dialecto de la realidad, hablando sin entender lo hablado y oyéndose como se oyen los anuncios que da la tele cuando uno va y viene por la casa.

Son dos televisores encendidos que tal vez nunca coincidan en la misma sintonía.

La Charo pasa media vida desahogándose con los de confianza, haciendo preguntas al amigo indispensable. ¿Tú qué harías en mi sitio.?

Y cuando obtiene respuesta dice que eso ella no podría hacerlo, que lo malo es que se quieren, que nunca se han entendido pero en el fondo se quieren.

La Charo se refiere a que por las noches dice que hacen el amor, así lo dice, y yo ni añado ni quito.

Al llegar a la cama, tras una jornada de reproches, hartazgo y evasivas, le echan el cierre haciendo el amor.

Ella cuando busca consejero no es por el consejo sino por la pena. Necesita, como si se tratase de un tratamiento médico, su dosis semanal de conmiseración.

Jamás le diré tal cosa.

Y jamás le diré que eso que hacen cada noche no es el amor sino las paces.

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4 comentarios

Furgo -

Pues venga ese carajillo, hombre!. A las penas, puñalás.
Por cierto, el dicho ese que afirma: Más vale solo que mal acompañado, también debe referirse a un carajillo, ¿no?. O sea que, ya puestos, brandy del bueno. Nada de garrafones.
Y yéndonos por las ramas, me ha venido a la cabeza que he oído muchas versiones sobre el origen de la palabra carajillo.
La versión que más me gusta es la de que proviene de corajillo. Y era porque en no sé qué guerra, tal vez la de Cuba, nuestros bisabuelos se tomaban un café aliñado con alcohol -supongo que ron- para coger moral antes de empezar las batallas.

O sea que todo cuadra. En la vida de pareja hay que pillar moral aunque sea con artificios para aguantar una guerra de guerrillas que puede durar más que un trailer de pilas duracell.

Un saludazo, prehistórico compañero.

Dinosaurio -

Eso es verdad: nos enfrentamos a las consecuencias de lo que hacemos nosotros y hacen otros. Eso es el "destino", el "azar", la "suerte".
Lo que pasa, como venís a decir, es que es mucho "palo" verse tal cual somos y afrontar (sin anestesia) todo lo que nos viene y nos buscamos.
En fin, ¡es igual!, con algo hay que engañarse. Porque hay que engañarse (de una forma o de otra, más o menos) para poder seguir. Si no, no hay forma humana.
Pero, bueno, nos hemos puesto muy trágicos. ¡Otra de carajillos!
Besos y abrazos.
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Furgo -

En este caso y en muchos otros, la persona se instala en la pena penita pena, en que sus conocidos piensen "pobrecillo-pobrecilla". Y se pueden tirar toda la vida dando lástima, pero sin buscar realmente un plan B.
Lo "malo" es que consumarán una vida con más sombras que luces. Quizás es que les da miedo estar solos. Hay quien no sirve para vivir solo.
Y el que crea que la alternativa es buscarse urgentemente otro maromo, está jugando a la ruleta de nuevo.
Un besillo,socia.

Sakkarah -

Pero si hacen las paces...pudiera ser que haya amor.

Hay amores difíciles, pero amores al fin. Hay quien se enamora de una persona que no tiene nada en común con ella.

También puede ser que la costumbre es lo que no la deje irse, el acomodo.

En realidad, aunque nos quejemos, los mayores culpables de nuestros males, somos nosotros mismos.

Un beso, guapo.
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