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El Furgonauta

PRIMER ARTÍCULO PRESENTACIÓN

Decir furgonauta no es una parida, no es una palabra graciosa, no es una aportación al ingenio humano. Eso de furgonauta tiene su miga.

Un furgonauta es aquel que no dispone de medios para sobrevolar el cosmos, es aquel que no pretende alcanzar estrellas ni metas siderales, es aquel que sabiéndose limitado, exprime sus modestos contornos hasta la última célula.

Y yo, señores, lo soy. Con una furgoneta de segunda mano, sin la ITV, sin permiso de conducir, pero eso sí, con el carnet de autónomo mental. No soy el más listo ni el más culto, no soy superior a nadie, pero tal vez sí empato a libertad de pensamiento con el más libre de cuantos individuos hayan pisado la tierra.

Me gusta pensar libremente. Me gusta la risa franca y el humor extremo, no creo que el derrotismo gratuito lleve a ningún lugar de interés, pero en este blog que inauguro quisiera dar rienda suelta a la tristeza. Que también ella lo merece.

La tristeza es bella, o puede serlo. No hablo de la desgracia, del accidente, del horror.., sino de la tristeza en estado puro, esa sensación tan fuerte o más incluso que la dicha, que nos sobreviene de cuando en cuando y nos hace sentir, aun a nuestro pesar, forzosamente vivos.

Si estámos alegres, estamos vivos; si estamos tristes, también. No hay por qué temer a la tristeza. Es aprovechable. Las más poderosas melodías, los más impresionantes cuadros, los mejores poemas, lo siento señores, pero suelen ser tristes.

Un furgonauta no acostumbra a regirse por moda ni momento. Si en algún tiempo coincide con ella, no hay problema, pero si no, a contracorriente, que tampoco pasa nada.

Aún no sé bien qué contenidos dejaré caer sobre esta pantalla, y hasta me gusta no saberlo.

Lo que haya de ser, será.

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