El Furgonauta

Se muestran los artículos pertenecientes a Octubre de 2007.

HOJAS SECAS

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Con el pelo cayendo sobre la frente, con peso de sauce, con cara de árbol herido de bala, como un río en el aire, ni norte ni cauce, vengo de los días que me hacen otoño, buscándome en alguien y sin encontrarme.

Puede que la muerte no tuviera nada en su agenda esta tarde y, falta de trabajo, conmigo se ensaye.

Quién se me parece. -Y miro al gorrión que baja del árbol a ver si hay simientes.-

No vas a ser tú, que te vi mil veces esperando sabio cómo salgo al patio a sacudir manteles.

Te lo contaré: Con una semilla y dos migas de pan no se calma un hombre ni sus soledades. Es insuficiente.

Ya conozco al viento, ya sopló por mí, helando mis manos, cortando mis labios y haciendo el payaso sobre mi nariz.

Ahora el frío es dentro, más dentro de adentro que el propio esqueleto que intento vestir.

Quién seré de todos, como quién seré.

Si hubiera una línea, un hilo tan sólo, una hebra de cosmos, que me conectara adonde quiero ir...

Tiré mi sedal por todos los mares.

Muriendo en su anzuelo va mi corazón.

Si no ha de quererlo nadie,

tampoco lo quiero yo.

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04/10/2007 20:12 Autor: el-furgonauta. Enlace permanente. Hay 7 comentarios.

ALGO

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Algo tengo metido dentro dentrito dentro.

Al templo del oculista -representante del dios del ojo en la Tierra- acudiré deprisa. Duele como antes nunca. Lagrimitis lagrimea lagrimón. Escuece de geometrías, de aristas que matan por erosión. Igual que desbarata el cielo un perfil de tejados, tal como inyectan las antenas su ponzoña visual a la cadena de burbujas que hacen en sí la nube, me araña el ojo un daño fiero.

Ponme contraste, oculista, y mírame qué tengo tenguito tengo. Si es la mota ajena, la viga propia, o son ambas las que atacan. Sácame con firme pulso el mal y los dolores, arránqueme tu pinza la llorada; lo mismo es si se pierde el ojo, pero acaba.

Tengo algo, algo tengo, irritándome sin tregua. Me miré con luz de espejo, me di con agua, rebusqué con la punta de un pañuelo, y nada. Y llora si lo abro y si lo cierro llora, como un crío descontento, como herido que no sana. Y me froto y es peor, es un gangster que me apaga cigarrillos en las lágrimas. Creí que, como otras veces, una limadura de hierro me hubiera entrado al afilar formones en la muela, o polvo de serrín, o astillas, o cualquier cosa, cualquiera... Echa por favor una gota de anestesia y diagnostica, doctor del ojo, y dime qué me ha entrado dentro dentrito dentro.

“Una pena, una pena tienes clavada de la que sólo veo la empuñadura. La punta entró por la mirada y ya le ha hecho hueco al alma. Es acero triste de triste travesía. No hay pócima ni cirugía, cree de veras que lo siento.”

Negro veo, y en el negro se representa, sobre la noche del cielo, la  revuelta abstracta de los recuerdos en un lienzo viejo que consigo lleva más agujeros que tela. En agua salina de la mar enferma, con los ojos abiertos, veo, se me figura, como deben ver los muertos, cómo se derraman desde el cuadro los colores y se van al suelo. Y, siendo así, no ver prefiero. Menos mal sería ser ciego que este feroz lagrimeo. Una pena, dice el médico, una pena ha dicho que tengo.

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14/10/2007 20:01 Autor: el-furgonauta. Enlace permanente. Hay 4 comentarios.

POETAS

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No todos en este mundo frívolo y materialista son como nosotros, gentes zafias, iletradas, palurdas y catetas, gentes de andamio y palillo rechupado en la boca. Hay, por fortuna personas que en su hacer cotidiano, sin sentirlo siquiera nos dan constante muestra de elegancia y saber.

He aquí una de ellas:

Mamés- ¡Hombre, cuánto tiempo sin vislumbrarte, Cecilio.!

Cecilio- ¡Anda, cuán grata sorpresa cáusame este inesperado encuentro, Mamés.!

Mamés- ¿Y qué es de tu periplo vital, amado amigo.? Te recordaba de la universidad más enjuto y con los cabellos harto más luengos...

Cecilio- No seré yo quien se licue en llanto por el trato recibido hasta este feliz instante en que el gozo de tu presencia me hace culminar en guinda . Peor manejo les dio a otros la vida, que igual o mayor mérito hicieran.  Y está mi figura más hercúlea y carnada que la en que tu memoria se proyecta, porque cultivo el cuerpo y lo ejercito. Que así a la mente se procura idéntico beneficio y fluye con más seda lo que en el magín se cueza.Y los pelos me sesgué, ya ves, pues a mi esposa -y hace poco madre de nuestro primer retoño- no le parecían de buena estampa. Razón tenía, pues aun siendo joven como tú mismo, más reverdecido ahora me ofrezco a los ojos del entorno.

Mamés- Vaya con el buen Cecilio. Padre tempranero. Semilla de culto cultivado que en tiesto fértil afloró con.., ¿con niño, o niña.? 

Cecilio-   Niña, niña como su madre, con mi nariz, mis cejas, mis orejas y sus ojos. Unos ojos como lunas de azabache –cual borrico juanramonero- sobre un cielo sonrosado de angelito zurbaranense o murillano, que tal angeleaban uno u otro según tengo entendido y si la memoria no me burla.

Mamés-  Así que niña. Qué dichoso y pleno debes sentirte, amigo. Y cuánta envidia me inoculas, sana, por supuesto, que de otra casta en mí no tuviera hueco. Te me figuro en el lechito junto a ella, tan frágil e inofensiva, tan cercana a las nubes en su pueril soñar, como pudiera estar la alondra. Ay, compañero del alma, me inspiras: Es tu niña una alondra que...

Cecilio-   Oye... –disculpa que te interrumpa- ...que atolondra, una alondra que atolondra. Jamás sospeché que en tan mínimo tórax pudiese caber tamaño fuelle. A grito pelado llora que te llora por la noche, por el día, al ocaso y a la aurora. Duermo como los delfines, con medio cerebro abierto, y mi sueño es de profundo como un disco de Peret pudiera serlo.

Mamés-   Bien lo vale el sacrificio, bien lo vale. Ante un capital tan inmenso, dormir o no, es miseria y calderilla. Pasarán los tiempos incipientes de llantera incontenida, y como planta de buganvilla crecerá y se emparrará a la vida para iluminarla con su florido color. Mécela hoy, acuna su travesía, y siéntela como un bajel diminuto y blanco. Procúrale un oleaje sereno en su cunita inmaculada. Ella a cambio te dará  con creces, amigo mío, lo que nada ni nadie darte haya podido.

Cecilio-  En efecto. De razón te cargas. Tan pequeña y ya lo hace. Me regala con lo que a su primario alcance halla. Y generosa es en grado sumo, bien lo sabe el cielo. Que no hay día en que no me obsequie con todo lo que le sale de dentro. ¿Inmaculada, dices.? Eso lo discutiremos.

Mamés-   Estooo, bueno, a qué mentir, lo cierto es que calzas ojeras.

Cecilio-     Ya te digo.

Mamés-    Pues nada, que se me hace tarde, ya nos llamamos si eso.

Cecilio-  Por mí, de acuerdo.

Mamés-   Chao, nos vemos

Cecilio- Hasta luego, Mamés, hasta luego..... Por cierto, ¿tú no casaste, verdad.?

Mamés- No, no, soltero, soltero.

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21/10/2007 10:41 Autor: el-furgonauta. Enlace permanente. Hay 6 comentarios.
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