
El Furgonauta |
Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2008. RESTOS![]() El que fuera buen niño, buen muchacho y buen hombre, colocó las apuestas de su vida en la ruleta equivocada. Ahora se siente como si el universo tuviera una deuda con él. Y es mal pagador. Lo sabe ya. No sirve de nada esconderse de los problemas, ni importa demasiado donde lo hagas. Porque ellos siempre te encuentran. Rastrean mejor por la noche que tú por el día, y desde la mañana son capaces de sostenerle la mirada al sol hasta el ocaso sin que sus párpados hayan de barrer una sola lágrima. Cuántos mordiscos llevabas ya cuando intentaste levantarte de aquella letrina, dime. Hay que aprender más rápido, pobre desgraciado, que antes de que tu muñeca gire para mostrarte el reloj, ya se ha hecho tarde. Recordabas aquello del mensaje en la botella y una vez más lo hiciste del revés. Te introdujiste dentro de ella preguntando por algún Aladino como ese que vivía en las tripas de una lámpara. Y no estaba el genio. Y la botella se hizo grande, más y más grande, hasta que creíste que era cómoda y que el genio eras tú. Ya no querías salir de su cuerpo verde. El sol resultaba menos agresivo. Los problemas, la realidad, esos depredadores que se te habían llevado la mitad de la carne, no podían introducirse en tu cálida guarida. 40 grados de alternativa al mundo. Ahí no se reciben visitas. Nadie puede ver cómo tus ojos se van adentrando poco a poco en la calavera. Nadie está contemplando cómo tiemblan tus manos sin descanso. Nadie presencia tus ardores de estómago ni tus dolores de cabeza. Nadie te tira de la lengua, una lengua agria, pegajosa y moribunda. Nadie profana la pecera enferma que preserva tu autismo circular.
Tú, que fueras buen niño, buen muchacho y buen hombre, ahora eres sólo un flaco pez etílico, una vetusta embarcación dentro de la botella, la carcasa de un naufragio que nadie querrá poner sobre su televisor. Desde la eterna borrachera, el universo sigue sin pagar su deuda, pero se presenta como si no pudiese volver a morderte, como si no estuviera al mismo lado que tú, separado por un vidrio verde y mentiroso. ------------------------- |