
El Furgonauta |
Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2008. NEGAR![]() Cuando se pierde la inocencia se adquiere la culpa, aunque sea de faltas chiquitas. Cuando se pierde la facultad del juego, se gana si no el tedio grande, el aburrimiento pequeño. No quiero perder nada más, mi vida. Deja que sean mis risas más longevas que mis dientes. Deja que sea una de ellas lo que de mí recuerdes. Cuando se pierde el entusiasmo, se nos gana el hueco. Se queda vacío el cuerpo de contenidos como si en un descuido se nos hubiesen ido todas las piezas del esqueleto. Cuando se pierde el afecto, hasta el alma nos abandona si la tenemos. Y no quiero perder más en esta vida, no estoy dispuesto. ---------------------- TACTOS![]() Cómo es eso de tocar agua, me preguntaba. Y entre las palabras de desguace intenté encontrar la idea. Es como el aire, pero más gordo. Es como el aire, pero más denso. Es como el aire, pero más frío. El tacto del agua no se podía contar. El tacto del agua es liok drfe hgyt, ¿ves?, el teclado parece, cuando trato de explicarlo, que se haga más y más pequeño, hasta que las yemas de mis dedos abarcan cuatro botones en cada tecleo. Y no es igual en las manos, en la cara o en el pelo. Es como el aire, pero más pesado. Es como el aire, pero más estrecho. Es como el aire, pero más lento. Luego, olvidé el agua de momento, preguntándome cómo era eso de tocar el aire. Y en busca de un discurso para su tacto, otra vez las letras se me amontonaron revueltas del derecho, del revés, patas arriba y boca abajo. Sentí en mi cabeza una confusión igual a la de un paseo por la feria, donde se escuchan cien canciones a la vez sin que haya forma de distinguir ninguna. El tacto del aire es similar al del agua pero como en ectoplasma, como fuera de forma. El aire es, me da la impresión, como un agua venida a menos. ------------------------ LA LUZ![]() Los colores necesitan luz para ser creídos. Sin ella también son, pero son como si no fueran, sin constar en acta. Y da entonces lo mismo que estuvieran o se hubieran ido. Sale la luz del ombligo solar para indisimularlos. Para ruborizar las almas cromáticas que se hacen ausentes muy a su pesar bajo el anonimato oscuro. La luz, chivata irreprimible, nos dice al oído qué es arista verde y qué tirabuzón parduzco, qué es plano granate y qué relieve amarillo. Por que la luz si se va, esconde hasta a quien no lo quiere. ------------- |